El traficante de libros

Vivir sin leer es peligroso, obliga a conformarse con la vida, y uno puede sentir la tentación de correr riesgos (Michel Houllebeq Plataforma)

Temas



Archivos

Enlaces


Se muestran los artículos pertenecientes a Enero de 2005.

25/01/2005

La ley de la calle: una de bandas

20-ley_de_la_calle_libro.jpgSusan E. Hinton: La ley de la calle


Hasta que el éxito de Harry Potter vino a romper la balanza, el subgénero de la literatura juvenil se hallaba en un equilibrio constante entre dos modalidades casi tan típicas que resultaban tópicas, y que además eran resultado de una división falsa, más editorial y comercial que otra cosa. Pero viene bien recordarlas:


a) por un lado, un aglomerado de escapismo y fantasía, la evolución moderna del cuento de hadas, más Tolkien, los bestiarios y alguna que otra cosa añadida de la imaginación propia de cada autor: Todas las influencias que pudieran caber dentro de las páginas de La historia interminable de Michael Ende, por ejemplo, la imaginación sin fronteras.


b) por otro, historias de la vida real desarrolladas en esa época difícil que es la adolescencia, el mejor invento del siglo XX, una vez que los autores románticos le exprimieron todo el jugo al concepto de juventud durante el XIX. En medio de la urbanizada sociedad occidental de los últimos treinta años surgen hordas de chavales que son víctimas de divorcios y abandonos de padres, protagonizan huidas de casa, juegan a detectives de novela negra y se meten en asuntos sucios y problemas con los estupefacientes acompañados de moraleja (algo del tipo "niños, dejad el mundo de las drogas: somos muchos y ya hay pocas"). Quizás La ley de la calle, por el tiempo transcurrido desde que fue escrito y por su indiscutible calidad sea el gran clásico del subgénero (y que se fastidien Salinger y Kerouac).


Rusty James es un príncipe heredero, líder nato de una pandilla de estudiantes que en su tiempo formaron la sección junior de una antigua banda callejera (una auténtica como las descritas en el libro de Herbert Asbury Gangs de Nueva York. Pero las bandas ya no existen, y todo por decisión de su hermano mayor, El Chico de la Moto (llamado así por su afición a robar una de vez en cuando para dar una vuelta por ahí hasta, digamos, el otro extremo del país). Las bandas eran algo divertido al principio, la gresca y la lucha por el territorio estaban bien, pero luego se hicieron aburridas para El Chico. Es este un personaje extraño, desconcertante y admirable a los ojos del adolescente Rusty James. No es como los adultos, el padre de ambos que ahoga su fracaso entre borracheras y lecturas, o los insufribles profesores y tutores de la escuela -el más patético, el entrenador deportivo que hace todo lo posible por molar tanto como Rusty. Posiblemente, su hermano sea el último joven y el último rebelde: de él ha aprendido todo lo que sabe, cosas como "medir distancias" y contar "adversarios y armas" durante una lucha callejera, así como cultivar la inteligencia a base de leer libros y no solo la parte de atrás de los paquetes de cereales. Rusty envidia hasta el extraño defecto acromático que sufre su hermano en los ojos y le hace ver el mundo en blanco y negro, lleno de matices grisáceos. Pero nunca podrá igualarle porque ya no hay oportunidad para ello, el Rey dejará un sucesor pero ningún reino.


La novela se va desarrollando a lo largo de la extensa confesión que realiza Rusty a su amigo Steve (el empollón del grupo), muchos años después del tiempo de la historia. Toda ella está aderezada con un lenguaje coloquial y de jerga urbana que la traducción española hace que suene algo artificial: aunque desde luego nada comparable a los rebuznos lingüísticos que se oyen en algunas series juveniles de la televisión. Su estilo es breve, seco pero muy descriptivo, clave para mantener a eso jóvenes lectores que están a un paso o bien de leerse Los miserables en dos tomos, o de pasarse al Marca por siempre jamás.

25/01/2005 18:51 enlázalo. Tema: Leídos Hay 10 comentarios.

26/01/2005

"El Chico de la Moto es el Rey"

20-ley_de_la_calle_peli2.jpg


La ley de la calle fue llevada al cine en 1983 por Francis Ford Coppola, un director casi tan obsesionado con la épica urbana de puños, cadenas y ley al margen de la ley como su colega Scorsesse. En su personal estilo rodó la película en blanco negro, mostrando el mundo tal como se vería a través de la vista defectuosa del Chico de la Moto, interpretado aquí por Mickey Rourke en la época en que todavía se le podía llamar actor. Tan solo en un par de escenas, un pez luchador (el Rumble fish que da título original a la película y el libro) que pelea contra su propio reflejo en el acuario de una tienda de animales destaca en un intenso color rojo. Un truco del idioma cinematográfico que más tarde utilizaría su colega de generación Steven Spielberg en la sentimental, y a veces directamente lacrimógena, La lista de Schlinder con las escenas de la niña del abrigo rojo caminando a través del gueto de Varsovia.


En la foto: Rusty James (Matt Dillon) al frente de su banda, un poco crecidos para la edad que se les supone en el libro. Además del propio Dillon, en esta película salieron a la luz nombres ahora famosos como Chris Penn, Nicholas Cage o Laurence Fishburne.

26/01/2005 19:45 enlázalo. Tema: Anexos No hay comentarios. Comentar.

27/01/2005

Si esto es un hombre: En el día de hoy

21-siestoesunhombre.jpgPrimo Levi:Si esto es un hombre


Se cumple el 60 aniversario de la liberación de Auschwitz. Para introducirse en estos acontecimientos el Traficante recomienda la lectura de Si esto es un hombre; una obra que es algo más que un simple testimonio autobiográfico, el año de cautiverio de Primo Levi en el lager, ya que trasciende la anécdota para dar pie a una novela (es decir una ficción y una manipulación de sucesos) de excelente calidad. Sobresalen episodios como aquel en el que el autor va enseñando fragmentos de la "Divina Comedia" por vía oral a un joven prisionero, mientras ambos recorren el camino al trabajo; o aquel otro en el que nuestro protagonista, ingeniero químico de profesión, es examinado como ayudante de un laboratorio dentro del campo y consigue en un desesperado esfuerzo que vayan aflorando los elementos de la tabla periódica y las composiciones, semidesterradas de su cabeza por las necesidades urgentes de procurarse comida y descanso.


Una lectura de prosa sencilla y un testimonio directo sobre aquella morada de fango y dolor, un verdadero crisol de culturas y lenguas reunidas en el peor momento y entre las que se entremezclaba ese extraño español sefardita que salía de boca de los deportados judios de Salónica. Puede que sea la personalidad mediterranea del escritor o su proverbial claridad, pero algo hay en su escritura que es ajeno al tremendismo que otros que no vivieron aquellos sucesos se empeñan en pintar con grandes palabras y gestos vehementes: el rotundo "Nunca más", por ejemplo. Mirando en derredor y viendo lo que hay, es un término que ha terminado por repetirse tanto que dadas las circunstancias ha perdido cualquier fuerza que en su momento pudiera tener.


El Traficante recomienda al lector avanzado y sin miedo a las emociones fuertes pasar directamente de este libro a Los orígenes del totalitarismo: 580 páginas de pura investigación y bibliografía a cargo de Hannah Arendt sobre los caminos que llevarón a Auschwitz (y a tantos otros sitios) y cuya temática nunca dejará de estar ya de actualidad.

27/01/2005 22:39 enlázalo. Tema: Releídos No hay comentarios. Comentar.

Considerad

22-siestoesunhombre.jpgVoi che vivete sicuri
nelle vostre tiepide case,
voi che trovate tornando a sera
il cibo caldo e visi amici:
Considerate se questo è un uomo
che lavora nel fango
che non conosce pace
che lotta per mezzo pane
che muore per un si o per un no.
Considerate se questa è una donna,
senza capelli e senza nome
senza più forza di ricordare
vuoti gli occhi e freddo il grembo
come una rana d'inverno.
Meditate che questo è stato:
vi comando queste parole.
Scolpitele nel vostro cuore
stando in casa andando per via,
coricandovi, alzandovi.
Ripetetele ai vostri figli.
O vi si sfaccia la casa,
la malattia vi impedisca,
i vostri nati torcano il viso da voi.





Los que vivís seguros
En vuestras casas caldeadas
Los que os encontráis, al volver por la tarde,
La comida caliente y los rostros amigos:
Considerad si es un hombre
Quien trabaja en el fango
Quien no conoce la paz
Quien lucha por la mitad de un panecillo
Quien muere por un sí o por un no.
Considerad si es una mujer
Quien no tiene cabellos ni nombre
Ni fuerzas para recordarlo
Vacía la mirada y frío el regazo
Como una rana invernal.
Pensad que esto ha sucedido:
Os encomiendo estas palabras.
Grabadlas en vuestros corazones
Al estar en casa, al ir por la calle,
Al acostaros, al levantaros;
Repetídselas a vuestros hijos.
O que vuestra casa se derrumbe,
La enfermedad os imposibilite,
Vuestros descendientes os vuelvan el rostro.


Primo Levi

27/01/2005 20:01 enlázalo. Tema: Anexos No hay comentarios. Comentar.

28/01/2005

El libro de los muertos

24-diccionarioultimaspalabras.jpg


Fuld Werner, ha publicado un Diccionario de últimas palabras, compendio curioso que recoge todas esas famosas y no tan famosas frases y expresiones proferidas por las celebridades de la historia universal, algunas verificables, otras atribuídas al mito y el chismorreo cultural. Por supuesto también aparecen las de los escritores, esos tipos que se supone tienen la palabra adecuada para describir cada situación, persona y acontecimiento. Aunque muchos supieron dar con las descripciones exactas para otros fallecidos, reales o ficticios, no siempre supieron estar a la altura de la posteridad que les esperaba al pie de la cama micrófono en mano.


Si bien en el futuro aparecerán aquí mismo algunas perlas recogidas por Werner, el Traficante se dedicará primero a otra labor necrófila de importancia: las lapidas e inscripciones funerarias. En cierto modo, un epitafio representa la última línea del último capítulo que pueda escribir un autor y es también un registro de entrada en el Libro de los Muertos, libro esté con el que traficaré a gusto durante una temporada.

El desarrollo de esta sección es posible gracias a Findagrave

28/01/2005 00:33 enlázalo. Tema: Libro de los muertos No hay comentarios. Comentar.

30/01/2005

Charles Bukowski

bukowskicharles2.jpg


Yo recuerdo hablarle a Irvine Welsh de Bukowski, cuando lo entrevisté en Madrid hace un par de años, y que Welsh me decía que sí, que estaba bien Bukowski, pero que siempre estaba contando las mismas historias. Welsh hablaba mucho de "desarrollar nuevos espacios imaginativos" y un montón de cosas más, que sonaban muy bien, sin duda, pero que en realidad no eran otra cosa que verborrea de mercachifle literario. Es increíble lo que llega a largar por la boca un escritor para intentar vender su quincalla. Y lo más gracioso es que toda esa gente termina creyéndose lo que dice. Termina descubriendo América. Yo creo que le vendría muy bien aplicarse el lema que figura en la lápida del viejo Buk: "DON´T TRY" [ni lo intentes]. Esta gente se esfuerza demasiado. Yo mismo me esfuerzo demasiado. Y, desde luego, todos hablamos demasiado.

Roger Wolfe: ¡Que te follen Nostradamus!

30/01/2005 20:11 enlázalo. Tema: Libro de los muertos No hay comentarios. Comentar.


Suscrí
bete a este blog. RSS 2.0 Este Blog ha sido creado con Blogia. Ver derechos de autor . Estadísticas. Admin. [Blogia colabora con iCities, 1001 relatos y el I Encuentro Rural de Blogs.]