El traficante de libros

Vivir sin leer es peligroso, obliga a conformarse con la vida, y uno puede sentir la tentación de correr riesgos (Michel Houllebeq Plataforma)

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Se muestran los artículos pertenecientes a Octubre de 2004.

12/10/2004

Peligros de la literatura III

17-destrucciondelibros.jpgFernando Báez: Historia universal de la destrucción de libros. De las tablillas sumerias a la guerra de Irak

El caso de los libros-bomba


Una de las preocupaciones que se añade a esta crónica de la destrucción de libros es el uso particular dado por algunos terroristas y carteles de la mafia a los libros. Desde hace ya muchos años, se han elaborado libros-bomba, volúmenes en cuyo interior se colocan explosivos de alta potencia para matar a su destinatario cuando éste lo abre. El libro, utilizado como un medio de intimidación o asesinato, se convierte así en un instrumento de terror bastante efectivo, y cualquiera puede ser víctima de este tipo de ataque.


Hay cientos de manuales clandestinos sobre cómo hacer un libro bomba. En Internet hay textos con instrucciones detalladas sobre el uso de componentes y las construcciones menos arriesgadas. Hay incluso preferencias por ciertos autores y abundan las listas de títulos, categorías de palabras, tamaños... Ciertos grupos, por ejemplo, consideran inadecuada
la Biblia y en cambio muy útil Don Quijote.


Terroristas como el Unabomber hicieron uso de este mecanismo perverso en 1980. La Casa Blanca recibe año tras año cientos de libros con bombas, que desactivan los organismo de seguridad. En Colombia, es bastante frecuente el envío de libros-bomba a políticos, fiscales, periodistas o militares. En el 2002, por ejemplo, el fiscal general de este país recibió una biografía de Simón Bolívar, en cuyo interior había 210 gramos de nitrato de amonio, los cuales hubieran podido matarlo sino fuera porque una brigada especial actuó con gran celeridad. En diciembre de 2002, el senador Germán Vargas Lleras quedó gravemente herido después de la explosión de un libro bomba. Y hechos como éste se repiten semanalmente en este país.


Cientos de empleados postales, portales, secretarias, y hombres y mujeres de los más variados oficios, han muerto por esta causa. El 12 de diciembre de 2002 fue enviado un libro-bomba a la sede de la oficina de la redacción del diario
El País, en Barcelona. Los responsables de este atentado frustrado fueron miembros de un grupo llamado Cinco C, opuestos al capitalismo, a las cárceles y a los carceleros.


El 27 de diciembre de 2003 de diciembre de 2003 estuvo a punto de morir Romano Prodi, presidente de la Comisión Europea, cuando abrió un libro bomba en el que se había colocado pólvora. El ejemplar que recibió fue
Il piacere de Gabriel D´annunzio.

12/10/2004 00:15 enlázalo. Tema: Leídos No hay comentarios. Comentar.

14/10/2004

La mula: A paso de burro

18-lamula.jpgJuan Eslava Galán: La mula


He aquí al antiheroico cabo Juan Castro, acemilero del ejercito de Franco, "ingeniero de burros", encargado de transportar munición y pertrechos militares a lomos de mula por el frente de batalla de Extremadura-Andalucia. El protagonista de la novela de Eslava Galán es un campesino de derechas, enrolado a la fuerza en el ejército republicano, que deserta y se pasa al otro bando.


La mayor parte de la narración cuenta sus humorísticas aventuras (más bien desventuras) de trinchera en compañía de su inseparable mula encontrada en medio de tierra de nadie y por la que demuestra ser más terco que el propio animal. Su conversión, por una casualidad, en héroe de guerra oficial -es decir, que sale en los periódicos-, culmina con una medalla concedida por el propio Generalísimo patascortas en su capital de Burgos.


Historia sencilla y sin pretensiones que tiene poco que ver con los meandros narrativos y la metaliteratura por la que deriva Soldados de Salamina, ya que no es esa su intención. Aunque es cierto que ambas obras comparten esa idea de fondo de que la tropa de a pie siempre es la que tiene que pringar en todas las ocasiones y en todos los frentes. La novela posee más bien algo de ese costumbrismo típico español, en el que importa la descripción del rancho de sardinas y el cómo se consigue un día de permiso para visitar a la novia en retaguardia, que las causas intelectuales y morales del conflicto bélico.


El Traficante recuerda del mismo escritor En busca del unicornio, un texto trufado en su narración en primera persona de un rico castellano medieval que daba una veracidad al relato que ya quisieran para sí muchas novelas históricas de ahora. Y es que el dominio del habla y de los tipos de discurso en sus obras es la mejor marca de casa del autor.


En La mula la vista puede chapotear en medio del lenguaje cuartelero, lleno de infinitivos, palabras malsonantes e interjecciones, o del habla del moro de las tropas regulares metido a improvisado mercader. Los dientes rechinan con la lectura de los partes de guerra dotados de su habitual prosa castrense y burocrática que se extiende mucho para no decir nada, lo mismo que el barroquismo oficial del periodismo de propaganda de guerra. Pero lo mejor, lo que sorprende aunque desde luego era lo habitual de la época, son esas cartas escritas al novio en el frente con la típica redacción de colegio de monjas, errores de sintaxis incluidos, y un ¡Arriba España! y ¡José Antonio, presente! tras la formula de afecto y la firma. Todo eso contrasta con la sencillez y claridad de los diálogos que el cabo Juan entabla con su mula mientras, como en el cuento de la lechera, proyecta el futuro con la guerra ya acabada y un pedazo de tierra donde poner a arar a la bestia.

14/10/2004 19:05 enlázalo. Tema: Leídos Hay 1 comentario.


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