El traficante de libros

Vivir sin leer es peligroso, obliga a conformarse con la vida, y uno puede sentir la tentación de correr riesgos (Michel Houllebeq Plataforma)

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Se muestran los artículos pertenecientes a Marzo de 2005.

03/03/2005

De Humani Corporis Fabrica: carne para la picadora

26-humani_corpore.jpgAndrés Vesalio: De Humani Corporis Fabrica

Una cortesía del proyecto Turning the pages de la British Library


Hace algunos años, los libros más vendidos escritos por un médico eran los de Pío Baroja, hoy día son los de Robin Cook, ya se ve la evolución del arte. Pero hace algunos siglos Andrés Vesalio (1514-1564) convirtió su manual de anatomía Sobre la estructura del cuerpo humano en un auténtico best seller de la época. Y lo más importante, en un clásico. Este anatomista o físico de origen flamenco que estuvo al servicio del emperador Carlos V sería la mezcla actual de un forense y un patólogo, un especialista en el descubrimiento, descripción y uso de órganos, músculos y otras vísceras que llenan ese saco de piel y pelos que se mira cada mañana al espejo sin reconocerse. En pleno Siglo de los Descubrimientos, la labor del anatomista que levantaba mapas inéditos del cuerpo humano bien podía ser comparada a la de sus contemporáneos cartógrafos del Nuevo Mundo, que iban trazando poco a poco las líneas de costas desconocidas en los portulanos.


Junto a los textos descriptivos, teóricos o simplemente anecdóticos (como la narración de la aventura que le supuso a Vesalio robar un esqueleto) el libro ha pasado a la historia por sus excelente grabados anatómicos, obra de Jan Stephan van Calcar, discípulo de Tiziano. Los dibujos, detallados y naturalistas, muestran a veces figuras humanas completas despellejadas y con el aparato muscular al descubierto, otras veces recubiertas de vasos sanguíneos y otras que son puro hueso. Todas adquieren poses artísticas, como un modelo vivo ante un grupo de estudiantes de Bellas Artes. Algunos actitudes son incluso simbólicas, como ese esqueleto reclinado en una lápida que coloca su mano sobre un cráneo humano al que mira de forma pensativa a través de las cuencas vacías de sus ojos, recordando la mortalidad del hombre.


Las novedad del método de trabajo de Vesalio respecto a los médicos tradicionales, y que le permitió escribir este libro, fue poner las manos en la masa (encefálica). Hasta aquel entonces, el anatomista titulado por alguna universidad era casi un teórico que se mantenía a distancia del objeto de estudio, generalmente un cadáver (con todo lo que el tabú medieval sobre los muertos conllevaba). Mientras, el trabajo sucio de sierra, corta y cose quedaba en manos de tipos tales como barberos, o cirujanos pocos más especializados que un carnicero. De hecho, eran carniceros. Vesalio, dotado del equilibrio entre empirismo y teoría del buen científico moderno examina de primera mano aquello que describe y saca sus conclusiones.


Muchos de sus descubrimientos venían a contrastar o rechazar las teorías del griego Galeno, la máxima autoridad médica durante la Antigüedad y la Edad Media. Por ejemplo, sobre su idea de que el útero tenía forma de cuerno comenta en el libro que ni en sueños Galeno ha examinado de cerca el útero de una mujer, sino acaso el de vacas, cabras y ovejas. Existen en su obra nada más que dos descripciones ilustradas de cuerpos femeninos diseccionados. Vesalio se especializó en anatomía masculina, bien debido a la escasez de cadáveres de mujeres convictas ejecutadas (el patio de la horca era la principal fuente de materia prima) o tal vez al miedo a ser considerado un depravado. Aunque exhaustivo, en su descripción del aparato reproductor femenino Vesalio pasó por alto toda mención de los Tubos de Falopio, que fueron más tarde descritos por su discípulo -¿se adivina quién?- Falopio (1523-1562).


El sentido artístico de estos dibujos se completa, como si se tratase de retratos de personas vivas, con fondos paisajísticos de estilo renacentista. En ellos se muestran escenas campestres y de ruinas, inspiradas posiblemente en los alrededores de Padua, la ciudad italiana sede de la facultad de medicina mas prestigiosa de Europa en la cual desarrolló su labor de enseñanza.


El autor unió el arte con la ciencia de una manera pocas veces alcanzada: es posible que alguien haya oído hablar en la actualidad de un pobre imitador suyo, también médico, que se dedica a hacer exposiciones con cadáveres conservados como estatuas. Pero el interés que despierte esto puede responder más al sentimiento de morbo que a un afán divulgador combinado con un sentido estético. Si alguna vez el Traficante tiene oportunidad de parar ante una exposición de Von Hagens, ampliará el tema. Desde luego, la ambición de Andrés Vesalio parece más sincera, acorde con el espíritu del Renacimiento de un conocimiento total y del paso de unas disciplinas a otras: esperaba que sus imágenes corporales sirvieran, no sólo para médicos y especialista en medicina como también para que los artistas de la pintura, la escultura tuvieran modelos naturales en los que inspirarse. Es más, Miguel Ángel copió las formas de varios torsos descritos en este libro para usarlas en algunas de sus frescos de la Capilla Sixtina.

03/03/2005 18:40 enlázalo. Tema: Hojeados Hay 1 comentario.

10/03/2005

John Keats

Keats.jpg


Bajo el grabado de un arpa griega se encuentra enterrado el poeta John Keats, en un tumba ubicada en el cementerio protestante de Roma, un pedazo de orden ajardinado anglosajón rodeado de ruinas eternas; la pirámide de Cayo Cestio se encuentra bastante cerca de allí. Se trata de un lugar para yacer muy acorde con el espíritu de la época que el mismo autor ayudo a consolidar: lo temprano de su fallecimiento (a los 25 años) y el mótivo (tuberculosis) son otros dos tópicos que ayudan a construir su figura como la del poeta prototípico del Romanticismo inglés al lado de nombres como Shelley y Byron.

"Esta Tumba contiene los restos mortales de un JOVEN POETA INGLÉS, quien en su lecho de muerte, con el corazón lleno de Amargura, a la Pérfidia de sus enemigos dedicó estas palabras para ser grabadas en la lápida."

Here lies One Whose Name is writ in Water
("Aqui yace alguien cuyo nombre está escrito en el agua")


Sólo la frase final es obra del propio Keats. Dos amigos que cuidaron del poeta enfermo hasta el final consideraron que debía ser precedida por un aviso de lo mal que había sio tratado en vida por la crítica y los familiares (más tarde se arrepintieron de añadir sus propias palabras).


Resulta paradójico que la fama del "señor John Keats de metro y medio", como una vez se autodefinió de manera burlona, se perpetúe con una lápida en la que no dejó nombre, fecha ni lugar alguno. Un gesto que no de otra manera puede ser definido sino como perfectamente romántico. El lugar de este autor y el de su obra en la literatura universal es ya indiscutible, así como su influencia: Juan Carlos Mestre le dedica un largo poema con el título de La tumba de Keats. Pero sin duda, a un sector importante de los lectores (como es el caso de El Traficante) le viene a la cabeza el homenaje indisimulado que aparece a lo largo de Hyperion y La Caida de Hyperion, de Dan Simmons, novela en dos partes a veces demasiado sobrevalorada que funciona a golpe de acumulación y refinado de la mayoría de los tópicos de la literatura de ciencia ficción.

10/03/2005 00:09 enlázalo. Tema: Libro de los muertos Hay 1 comentario.

11/03/2005

Tullio Pericoli: Retratos

27-PericoliRetratos.jpgTullio Pericoli: Retratos


Está obra en concreto solo puede ser ojeada. Sin prólogo, comentario o anotación ninguna, todo lo que se lee en sus páginas son los nombres de las personas que aprecen retratadas: casi seiscientas figuras del mundillo de la cultura universal de los últimos siglos. Sería más comodo enumerar quienes no están retratados, pero seguro que eso provocaría los celos de alguno.


Dejando de lado cientificos, compositores, cantantes políticos y ese batiburrillo de las llamadas "personalidades" en el que cabe todo el mundo cuyo nombre sea recordado durante más de cien años, aún queda una buena lista de escritores cuyos trazos aparecen en el libro. En algunos casos son dibujos basados en retratos o fotografias más conocidas; en otros existen rasgos caricaturescos, acompañados de detalles que ya son inseparables de cada personaje: Marcel Proust de la mano de su madre, Umberto Eco en hábito de monje ante el scriptorium, el poeta Auden y sus cigarrillos Hemingway en la sabana entre los leones o Robert Louis Stevenson ante un horizonte de mapas e islas. Desde luego, bien puede decirse que aquí están todos los que son.

11/03/2005 23:05 enlázalo. Tema: Ojeados No hay comentarios. Comentar.

Digital Medusa

28-Hammet.jpg


Como el libro de Pericoli no está al alcance de todos (o bien, si lo está, uno no cree que contenga todos los autores que busca), se hace necesario, e incluso obligatorio, una visita a las galerias albergadas por el proyecto Digital Medusa. Se trata de una colección peculiar en la que uno halla una serie de retratos de escritores y personajes literarios recreados por diferentes firmas del mundo del cómic. Sirva hoy como ejemplo este impresionante Dashiell Hammett y su "Halcón Maltés", por cortesía de Michael Larkin, el dibujante de Gotham Central o las ajetreos diarios en la comisaria de la ciudad de Batman. Realmente este es el autentico material del que están hechos los sueños.

11/03/2005 21:12 enlázalo. Tema: Anexos Hay 2 comentarios.


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